En un pequeño pub muy cerca del
Museo Ashmolean, en la ciudad de Oxford hacia los años 30 del siglo XX, solían
juntarse escritores e intelectuales a compartir proyectos, tomarse algunos
tragos, fumar, echar cuentos, pero sobre todo se juntaban – acaso sin ellos
saberlo expresamente, pero seguro con la intuición que dan las acciones nobles
– para hacerse mejores personas.
The Eagle & the Child, se
llamaba aquel pub y en él se hicieron verdaderamente amigos un anglicano y un
católico: C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien.
Ambos formaban parte de los Inklings,
que fue el nombre que dieron al grupo que se reunía allí para leer en voz alta
borradores y debatir sobre literatura, mitología y religión.
Tanto Lewis como Tolkien forjaron
una amistad seria, que trascendería la literatura y se anclaría profundamente
en el cristianismo. Fue ese el camino que ambos, desde sus particulares
confesiones (Anglicana Lewis, Católica Tolkien) encontraron para hacerse
mejores, para trascender. Pero además, para ayudarnos a trascender.
En 2005, el papa Benedicto XVI en
su primera encíclica Deus Caritas Est, citó a C.S. Lewis con una frase
de su espectacular obra Los cuatro amores (The Four Loves): «El Eros es
llevado a prometer lo que él mismo no puede cumplir».[1]
Ahora, en 2026, León XIV en su primera encíclica Magnifica Humanitas cita a J.R.R. Tolkien, utilizando para ello
una frase de Gandalf, el “istar” enviado a la Tierra Media para guiar y ayudar
a los pueblos libres en su lucha contra el Señor Oscuro Sauron.
La frase es tremendamente
precisa: «No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino
hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado
vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos, y dejando a los que
vendrán después una tierra limpia para la labranza»[2].
Es este exactamente el punto que
quiero rescatar en este breve escrito (o reflexión).
La Inteligencia Artificial para
muchos representa simplemente un avance tecnológico más. Claramente se
equivocan.
Las mentes más aventajadas de
nuestro mundo contemporáneo plantean con sensibilidad y preocupación el cambio
que esto representa y representará para la humanidad. Tanto así que hasta el
mismísimo Vaticano ha venido ocupándose del tema con ahínco desde 2025[3],
y León XIV en sus primeras intervenciones públicas así lo hizo saber.
Pero es que incluso, hasta los
propios padres de la criatura han alzado sus voces con preocupación.
Christopher Olah, cofundador de
Anthropic (uno de los laboratorios de IA más importantes del mundo) confesó en
la charla de presentación organizada en el Vaticano para el lanzamiento de la
encíclica lo siguiente: “Todos los laboratorios de inteligencia artificial
de vanguardia —incluido Anthropic— operan dentro de un conjunto de incentivos y
restricciones que a veces pueden entrar en conflicto con hacer lo correcto”[4].
E incluso va más allá al plantear
claramente que “las pérdidas masivas de empleos por la inteligencia
artificial son una posibilidad real”, lo cual nos colocaría ante “un
imperativo moral de proporciones históricas”.
Con la encíclica Magnifica
Humanitas, León XIV viene con gallardía, claridad y convicción a hacernos
un planteamiento, nos viene a proponer una esperanza cristiana y radical frente
a la deshumanización tecnológica y geopolítica, recordándonos que la dignidad
humana radica en el valor de nuestro ser: somos dignos porque todos somos hijos
de Dios.
Y aquí, cobra para mí, especial
sentido la frase con la cual León hace presente a Tolkien. En la escena, Gandalf
le habla a los Capitanes de los Pueblos Libres. Les recuerda a esos hombres,
que se trata de hacer el bien, de procurar hacerlo siempre por pequeño que
parezca, en nuestras áreas de influencia y de incidencia, y además pensando en
que quienes vienen detrás, también puedan hacer lo propio.
Es así como, León a través de
Gandalf, nos increpa a todos los seres humanos a que seamos siempre mejores
seres humanos, mejores hermanos, mejores hijos de Dios.
Magnifca Humanitas es un
hermoso y claro llamado a la trascendencia.
Juan Salvador Pérez
[1] Carta enciclica Deus Caritas Est
del Sumo Pontifice Benedicto XVI sobre el amor cristiano, 25 de diciembre de
2005.
[2] Magnifica Humanitas carta encíclica de
S.S. León XIV, la primera de su pontificadoaborda "la preservación de la
persona humana en la era de la inteligencia artificial". Fue publicada el
25 de mayo de 2026.
[3] En 2025 se publicó el documento Antiqua
et Nova, una nota sobre la ética y los desafíos antropológicos de la
Inteligencia Artificial y su relación con la inteligencia humana.
[4] https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/chris-olah-el-joven-guru-de-la-ia-que-acompano-a-leon-xiv-en-una-presentacion-historica-nid25052026/

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