La idea que se nos vendió (sobre todo a finales del siglo XIX y buena parte del XX) de la secularización absoluta, aquella que vaticinaba un mundo donde la ciencia y la técnica desplazarían definitivamente a la fe, ha demostrado estar errada – gracias a Dios – al llegar a 2026.
Ahora bien, lo que sí observamos hoy, especialmente en el contexto de la juventud global y la realidad latinoamericana, no es una desaparición de lo religioso, sino una metamorfosis profunda: una migración desde las instituciones religiosas hacia espiritualidades ágiles, digitales y, paradójicamente, a veces más radicales y tradicionales.
El fenómeno de la "Generación Re-enlazada"
En el panorama mundial, la Generación Z y los primeros Alpha están protagonizando lo que algunos sociólogos llaman el "giro existencial". Tras décadas de racionalismo digital, los jóvenes enfrentan una crisis de sentido que la tecnología, por sí sola, no ha podido llenar. Esto ha generado una bifurcación: por un lado, un rechazo a la burocracia eclesial (evidenciado en la crisis de vocaciones consagradas en Europa y el Cono Sur) y, por otro, un hambre de mística.
Resulta irónico que, en plena era de la Inteligencia Artificial, el interés por la liturgia antigua, el silencio y la meditación profunda esté creciendo. La fe ya no se hereda por inercia social; se elige como un – digamos – acto de resistencia frente a la "liquidez" (en términos de Zigmunt Bauman) de la modernidad.
El "Tsunami" Evangélico en Venezuela y la Región
El avance de los evangélicos en Latinoamérica es muestra evidente de esta transformación. Particularmente en Venezuela, este crecimiento no puede entenderse únicamente como un fenómeno teológico, sino como un fenómeno de supervivencia y pertenencia.
Mientras el catolicismo se preocupa y ocupa en mantener sus raíces e infraestructuras históricas, el movimiento evangélico ha demostrado una plasticidad asombrosa. En Venezuela, donde el tejido social se ha fracturado, la iglesia evangélica de barrio se ha convertido en el nuevo "centro cívico". Con un crecimiento que ya alcanza al 31% de la población, este sector ha capitalizado la necesidad de respuestas inmediatas y liderazgos más horizontales. Aquí, la fe no es solo una creencia; es una red de protección social y una herramienta de empoderamiento emocional.
La Espiritualidad Algorítmica: ¿Ayuda o Sustitución?
El ingreso de la Inteligencia Artificial en la vida de oración añade una capa de complejidad inédita. Los jóvenes cristianos de hoy no ven contradicción entre usar un modelo de lenguaje para estudiar las Escrituras y asistir a un culto dominical. Sin embargo, este es el punto de mayor fricción crítica: ¿puede una IA capturar la dimensión del "misterio"?
La democratización del conocimiento teológico a través de la IA es un avance sin precedentes, pero corre el riesgo de convertir la fe en un producto de consumo optimizado por algoritmos. Si la religión se vuelve demasiado "útil" o "personalizada" según el gusto del usuario, corre el riesgo de perder su capacidad de interpelar y transformar la realidad social.
A manera de conclusión: El Cristianismo (una vez más) ante el umbral de una Nueva Era
La metamorfosis del cristianismo de estos últimos años, nos sitúa en un punto de inflexión histórico. Tras analizar la crisis de las vocaciones tradicionales, el vigor del movimiento evangélico en Venezuela y la integración de la inteligencia artificial, podemos extraer tres tesis fundamentales que definirán el futuro próximo:
1. Del "Ciudadano Religioso" al "Nómada Espiritual"
¿Estaremos presenciando el fin de la era del cristianismo por herencia o geografía? El joven venezolano o latinoamericano de hoy ya no es cristiano porque "el país lo sea", sino que atraviesa un proceso de elección consciente. Esta "fe de elección" es mucho más volátil pero, a su vez, más intensa. La conclusión no es que la religión muera, sino que se está volviendo personalizada y portátil. Las instituciones que sobrevivan no serán aquellas que ostenten edificios históricos, sino aquellas capaces de ofrecer una identidad sólida en un mundo hiperconectado y fragmentado.
2. La Paradoja de la Comunidad en la Era Digital
El crecimiento de las confesiones evangélicas en sectores populares de Venezuela revela una verdad incómoda para el secularismo: el ser humano tiene una necesidad ontológica de comunidad física y apoyo mutuo. Mientras la IA puede resolver dudas teológicas en segundos, no puede estrechar la mano de quien sufre ni organizar una olla comunal en un barrio de Caracas. El desafío para las instituciones religiosas no será competir con la IA o la secularidad, sino ofrecer una autenticidad humana que ninguna máquina pueda replicar: el acompañamiento humano.
3. El Surgimiento de una "Ortodoxia Radical"
Finalmente, observamos que ante la incertidumbre global, la respuesta de los jóvenes que permanecen en el cristianismo no es la dilución, sino la profundización. Hay un rechazo hacia un cristianismo tanto "tibio" como meramente social. El interés por las nuevas vocaciones en el Sur Global (África y partes de Asia) y el retorno a liturgias solemnes en Occidente sugieren que el futuro del cristianismo será más pequeño en número en algunas regiones, pero mucho más radical en su compromiso.
En definitiva, el cristianismo en Venezuela y el mundo está abandonando su traje de "institución de poder" para recuperar su traje de "movimiento de resistencia". Ya sea a través de una aplicación de IA o en un culto pentecostal en una zona rural, la fe está mutando para sobrevivir a un siglo que prometía ser ateo y que, sin embargo, se encuentra más sediento de trascendencia que nunca.
Juan Salvador Pérez

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