Después de la 2da. Guerra, hubo que – como bien sabemos – reconstruir
Europa. El por qué de la repartición de Berlín, no será materia de este corto
post de hoy, pero lo cierto es que para 1961, a menos de 15 años de la división
del territorio alemán entre la República Democrática Alemana (de modelo
soviético) y la República Federal
Alemana (de modelo “occidental”), más de 3 millones de personas habían
abandonado la RDA desde Berlín Oriental.
La razón, más que obvia, buscando oportunidades mejores. Nadie
deja su casa pa´estar peor…
No sólo cruzaban la frontera alemanes orientales, sino también checos,
polacos, en fin… aquel paso fronterizo se convirtió en la “puerta de occidente”.
La solución que resolvieron las autoridades del politburó de la
RDA ante aquella masiva y constante fuga de personas, fue muy soviética: levantar
un muro que impidiera el paso al otro lado. Una vez terminado lo llamaron (¡y
de verdad me asombra cuánta poca capacidad inventiva tienen nuestros líderes socialistas-caribe
hoy día!) Antifaschistischer Schutzwall
ó en español, Muro de Protección Antifascista.
El hecho es que aquella disparatada decisión,
realmente no solucionó nada, porque evidentemente aquel no era el problema. La
situación de los alemanes orientales era paupérrima en términos económicos y en
términos de oportunidades. Los intentos “casi-suicidas” por pasar el muro así
lo comprueban… El éxodo seguía ocurriendo, y lo intentaban por otros lugares, menos
peligrosos…por ejemplo en septiembre de 1989, más de 13 mil alemanes orientales
dejaron la RDA para irse a Checoslovaquia, a Hungría y de allí tomar hacia Austria…
A finales de la década de los 80, ya la situación era
prácticamente insostenible para la RDA. El tema de la migración se había convertido
quizá en su principal problema. El gobierno de Checoslovaquia realizó un
reclamo diplomático formal al gobierno de la RDA para exigir se tomaran medidas
ante el aumento de la emigración.
Las autoridades de la RDA tuvieron que
necesariamente elaborar y promulgar una legislación que controlara el problema
de la emigración hacia Checoslovaquia, y en ese orden de ideas, anunciaron la promulgación
de una pronta normativa que permitiría facilitar los viajes al exterior.
El anuncio se
realizó en una conferencia de prensa, vía comunicado oficial. Al finalizar de
leer el comunicado, un periodista preguntó «Wann tritt das in Kraft?» (“¿Cuándo
entra en vigor?”)
La
respuesta del vocero y miembro del Politburó, Günter Schabowski, fue simple
pero errónea: «Ab sofort» (“de inmediato”). Por lo incómodo del momento y la
premura, no leyó en la segunda hoja del comunicado que la entrada en vigencia
de la normativa sería de forma paulatina.
Ante la confusa información y la presión de la gente
en la calle, los militares que custodiaban el punto de control de
Bornholmerstraße abrieron el paso a las 23:00h.
«¡El Muro
está abierto!» fue el anuncio de los medios, aquel 9 de noviembre de 1989.
De eso hace ya 25 años.
Les dejo esta breve anécdota sobre la caída del
muro… y con ella la certeza/esperanza de que los disparates terminan.
Juancho Pérez
@jonchoperez